La voz femenina y la literatura latinoamericana

POR Florence Bloomfield
REVISADO POR Alfredo Castro

Normalmente cuando alguien piensa en literatura o poesía de América Latina, pensará principalmente de estos dos escritores: Gabriel García Márquez y Pablo Neruda.

La mayoría estárá de acuerdo en que han sido y serán dos iconoes de los años sesenta. O dicho de otro modo: el boom. Esta es una palabra común para describir la década de los sesenta que define y engloba a un tipo nuevo de creación literatura. Novelas que se sitúan en esa época fueron escritas por aquellos insatisfechos con los valores tradicionales del momento. Este movimiento proyectó una perspectiva alternativa de lo vivido hasta el momento. Tomemos como ejemplo Cien Años de Soledad, de García Márquez, una muestra excelente de lo que se ha llamado realismo mágico.

El boom fue un fenómeno dominado fundamentalmente por hombres porque la superioridad del género masculino había sido, hasta la fecha, algo habitual entre la población. Sin embargo, esa época era, inevitablemente, más abierta y liberal que las décadas anteriores. Este “aperturismo” permitió un reconocimiento de la escritura femenina, un movimiento que logró reconocimiento internacional.

Justo antes del boom, en esa región del mundo ya había escritores y escritoras que hoy en día son menos reconocidos internacionalmente. Algunas de estas personas fueron María Luisa Bombal y Lucila Godoy Alcayaga (que utilizaba el seudónimo de Gabriela Mistral).

La historia de María Griselda, un relato escrito por María Luisa Bombal, narra una historia sobre una mujer bella en la que el tema central es de poder. Paula Labra, en su tesis titulada La belleza como maldición en la historia de María Griselda, escribió al respecto:

” Todos los personajes de este relato serán verdaderos satélites que centrarán sus vidas en torno al sol que es María Griselda.”

Desafortunadamente los otros personajes la sometieron a sus deseos sin pensar en la persona que había detrás de su belleza. Después de la publicación de su novela en agosto de 1946, Bombal expresó con respeto a María Griselda:

“Su belleza es también un estigma, los maravilla a todos, pero solo produce la desgracia ¡Tan sola ella siempre!"

Por otro lado, en Chile durante el periodo 1914, Alcayaga escribió Los sonetos de la muerte para dirigirlo a su amado muerto Romelio Ureta. En 1909 él se suicidio.

Los sonetos son el reflejo y su punto de vista personal antes y después de su muerte. En los sonetos, Alcayaga ideó dos personajes, una madre y un bebe. La interpretación más obvia es la que relacioana a ella como la madre y a su amado Ureta como el pequeño retoño. A través de su literatura esa representación de una madre y un niño aparece una y otra vez. Después de hacerse público mucha gente creía que sus temasse enfocabansolamente en aspectos relacionados con la maternidad, teniendo en cuenta los valores tradicionales. Un fragmento continuo de Los sonetos de la muerte:

Te acostaré en la tierra soleada con una Dulcedumbre de madre para el hijo dormido, Y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna Al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Las dos poetas hablaban, directa o indirectamente, de sus situaciones como mujeres en Chile. Podría discutirse que esas piezas de literatura tienen aspectos parecidos como son el sufrimiento y la solidaridad de la mujer cuando se enfrentan a mundo. El mensaje subyacente sigue vivo hoy en día. “Como mujeres crecemos solas y vivimos solas antes de morir solas, solo con la ilusión de co-existir”.