La gran pantalla pide muchas más mujeres

POR María Aranda Bravo REVISADO POR Alfredo Castro Jiménez

En estos últimos años se ha debatido intensamente sobre el papel de la mujer en la sociedad, sin embargo, Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial confirmó en el 2017 que la brecha entre hombres y mujeres, tanto en salud, educación, política como en economía, había aumentado por primera vez desde que comenzaron los registros del Índice Global de Brecha de Género en 2006. No obstante, durante los últimos tres años se ha hecho evidente que esta desigualdad no es ajena a la cultura, ya que tanto en el cine, la televisión o el teatro existe una inmensa disparidad entre ellos.

Centrándonos en el cine, según el estudio de la Unión de Actores y la Fundación AISGE, la gran pantalla en España no sólo acumula una importante disparidad de género, sino que además premia la juventud de las actrices, ampliando la falta de representación femenina a medida que la edad aumenta. Más aún, según un informe presentado por CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales), la diferencia entre los presupuestos de películas dirigidas por hombres y mujeres es de más de 1 millón de euros. Con todo, ¿cómo puede el espectador darse cuenta de estas desigualdades? La respuesta es bastante obvia: a través de galas y eventos propios del cine como los premios Goya 2018 (premios más importantes del cine español) en los que se puede ver que únicamente un 27% de mujeres lograron una nominación. Seguramente muchos se habrán sorprendido al leer estas cifras. A estas cifras hay que unir el hecho de que, tristemente, los medios de comunicación prefieren centrar sus crónicas y esfuerzos periodísticos en la vida de los invitados y en el “quién llevará qué”, dejando estos datos a un lado e impidiendo la visibilidad de un problema que afecta a toda la población.

Por el contrario, asociaciones como CIMA, encargada de ver y analizar los largometrajes nominados a los Goya, nos advierten que nos queda un largo camino por recorrer. De acuerdo con este colectivo, la representación de la mujer es mínima en cargos como “Dirección de Fotografía”, en la que aparece en sólo un 2% de películas, o en funciones como ” Responsable de Efectos Especiales” apareciendo en un 3% de ellas. Por el contrario, el 83% de las películas contaron con mujeres en el “Diseño de Vestuario”, lo que demuestra que los estereotipos están presentes en todos los ámbitos de la sociedad. De modo que sería más que aconsejable dejar a un lado papeles que orbitan alrededor del protagonista masculino, tales como la novia de o la madre de, y seguir luchando por contar nuestras historias, ya sea como directora, fotógrafa, responsable de efectos especiales o en cualquier otro campo técnico.

Mientras se recorre este largo camino, conviene destacar un hecho memorable que nos ha dejado este 2018. Por segunda vez en la historia, una mujer, Isabel Coixet, ha conseguido el Goya a la mejor película. Seguramente para muchos esto sea tan solo un acontecimiento poco relevante o insignificante. Sin embargo, estamos ante un  un pequeño paso que nos acerca a la igualdad, un evento que podría ser la antesala de otros muchos para que la representación de la mujer se encuentre a la par a la del hombre. Más no se trata tan sólo de esperar a que este pequeño paso se produzca. Cada día  hay más voces femeninas que defienden y manifiestan las injusticias a su alrededor, resistiéndose a aceptar lo que hasta ahora se ha considerado “normal”. Gracias a algunas actrices de habla inglesa como Jennifer Lawrence, Sienna Miller, Meryl Streep o Emma Watson, quiénes denunciaron el sexismo en esta industria, muchas mujeres de diferentes sectores reclaman hoy en día lo que merecen por justicia e igualdad.

En consecuencia, movimientos globales como #metoo y Timeup han sido creados para sacar a la luz el acoso y abuso sexual que las mujeres sufren en la industria del cine y en muchos otros sectores. Estos dos grandes movimientos nacidos en Estados Unidos han dado lugar a corrientes similares como #lifeinleggins en el Caribe, #BalanceTonPorc en Francia y también #EverydaySexism en Reino Unido. Por supuesto, España no podría ser menos, y con el objetivo de reivindicar el papel de la mujer, CIMA repartió 1.800 abanicos rojos con el lema `más mujeres´ durante los Premios Goya 2018.

En pocas palabras, por fin hemos iniciado una conversación, participando activamente tanto mujeres como hombres. Pero no únicamente eso, sino que estos movimientos son considerados interseccionales, o lo que es lo mismo, movimientos en los que además de hablar de género también se interrelacionan con formas clásicas de opresión social como el racismo, el clasicismo, la homofobia, la xenofobia o la transfobia y desafían a los responsables de éstas.

Asistimos con entusiasmo y esperanza a un momento de ‘revolución’ en el que, tras muchos años de patriarcado, se está intentando ampliar la visión sobre el feminismo y la igualdad incorporando las diferentes formas de discriminación, haciéndolas una.