Un ejército singular

Yasmin Picton.PNG

La escultura china tiene origen milenario, pero a diferencia del resto de artes, poco se sabe sobre los autores de las grandes esculturas que hoy en día yacen a lo largo de toda China. Esto se debe a que los escultores eran considerados de clase muy inferior y, por este motivo, no fueron mencionados en los libros y documentos históricos. La escultura se reconoce como una de las grandes artes de China. 

Durante el reinado de las antiguas dinastías chinas, se pensaba que cuando una persona moría, él o ella entraría en el otro mundo. La muerte era entendida como una extensión de la vida; un mausoleo del emperador era su palacio en el otro mundo. Todas las comodidades de su vida anterior, como sus asistentes, concubinas, esposas, guardianes, mascotas, comida y bebida, tenían que estar disponibles en el otro mundo. Para conseguir esto, enterraban a todas aquellas personas y objetos importantes para el fallecido en su tumba. Era común enterrar a personas vivas junto con el muerto, con el fin de ser sepultado con su maestro. Esto es un componente esencial del rito funerario; si los fallecidos no están correctamente preparados para el otro mundo volverán para traer desgracia a los vivos. Las excavaciones arqueológicas de Shang muestran que el sistema de enterramiento vivo fue el más cruel que existió. Con el desarrollo de la sociedad, esta costumbre fue reemplazada por la de sepultar a nobles con figurillas de barro, madera o bronce. 

Las tumbas de antiguos emperadores y otros nobles suelen estar muy elaboradas. Alrededor del siglo IV a. C., los chinos empezaron a construir montículos sobre las tumbas, erigiendo templos pequeños al lado de los montículos para que los miembros de la familia pudieran dejar ofrendas a sus antepasados. Los templos también eran utilizados para honrar al familiar fallecido porque se creía que tendría una influencia sobre la fortuna y bienestar de los vivos. Los caminos que llevan a estas tumbas se llaman ‘Los caminos sagrados’. Estos caminos están protegidos por figuras talladas de piedra, tales como animales, soldados o criaturas celestiales (Bixie, Qilin,Tianlu). 

Hubo muchos emperadores y nobles honrados con una tumba construida en su nombre, sin embargo solo queda un bajo porcentaje de extraordinarias tumbas que son visitadas hoy día por millones de personas. Estas tumbas destacan por muchos motivos: unas son inmensamente grandes y otras llenas de tesoros. Una de las tumbas más recientemente excavadas es la del emperador Qin Shihuang. 

Durante las dinastías Qin y Han el emperador Qin Sihuang comenzó a construir un ejército subterráneo de terracota. Son considerados los mejores tallados del reinado de Qin y uno de los hallazgos más importantes de la época. En marzo de 1974, cerca de la ciudad de Xi’an, unos campesinos estaban excavando para hacer un pozo y se encontraron un fragmento de un guerrero. Tras una investigación realizada por arqueólogos descubrieron que la pieza era parte de algo mucho más grande: el ejército de terracota de Qin Shihuang. Durante el tiempo de la muerte de Qin, el sacrificio humano era menos común. En lugar de ordenar su ejército a la muerte decidió ser enterrado con unos 8000 soldados de terracota, caballos y carros para protegerlo en el otro mundo.

El ejército de terracota fue encontrado en tres fosas subterráneas de madera. La primera tiene una superficie de 14,260m² y 6000 figuras de tamaño natural. La segunda fosa contiene 1400 figuras de soldados, oficiales, caballos y 90 carros, mientras que la tercera fosa tiene 70 figuras adicionales. Durante la dinastía Qin, los rivales de la próxima dinastía Han robaron y destrozaron muchas de las figuras. Hoy día arqueológicos siguen excavando y han construido un museo sobre la tumba para protegerla y para que la gente pueda visitarlo. 

 Imágenes de varias figuras del ejercito de terracota / FLICKR

Imágenes de varias figuras del ejercito de terracota / FLICKR

Los guerreros fueron fabricados en talleres por trabajadores del emperador y artesanos locales. Se piensa que unas 7000 personas construyeron el ejército. El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados de la siguiente forma: pantalones de color azul marino, zapatos negros con cordones rojas, y túnicas verdes con botones dorados y lazos púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidas con asombroso detalle.  Cada rostro de cada guerrero es diferente a los demás, utilizando diferentes moldes. Si se mira con detenimiento, se comprobará que cada estatua tiene su propia personalidad, su propio rostro, pero sus rasgos faciales tienen algo en común con los típicos de la región, e incluso similares a los de Shaanxieses modernos.

Esta información ha sido revisada por Antonio Parrales.