El lenguaje: ¿qué queremos realmente decir?

  • La pragmática ha sobrevivido a la evolución que ha llevado a cabo el lenguaje en los últimos años. 

  • Las connotaciones son utilizadas incluso de forma involuntaria en la vida diaria de cualquier hablante.

¿Qué es una palabra? Es una sucesión de letras cuyos sonidos producen un sonido más largo, puesto con simplicidad. Cuando se dice una palabra entera junto con otras en una frase, se puede expresar una idea, una instrucción o una esperanza. Entonces nuestros cerebros reciben, tratan e interiorizan esta información en segundos sin ni siquiera pensar en ello. Este proceso de entender el lenguaje es aprendido y perfeccionado desde la infancia. Visto con estos ojos, es un milagro que nosotros podamos comunicarnos tal y como lo hacemos. El lenguaje sofisticado es una de las cosas fundamentales que nos separa del reino animal. El lenguaje es realmente un sistema complicado de sonidos que es posible gracias a la laringe, localizada en la garganta, que nos permite transmitir estas ideas complejas. El lenguaje nos ha ayudado a sobrevivir durante miles de años y ha permitido desarrollar nuestra especie. 

Como explica Chomsky en su teoría Gramática universal, todos nosotros nacemos con la habilidad mental de aprender las estructuras gramaticales complejas, un entendimiento lingüístico básico fundamental con el cual entramos al mundo. Sin embargo, pensemos en la lengua hablada. No hablamos como si fuéramos libros de ciencias en la vida diaria, por ejemplo con nuestros amigos, con nuestra familia o quizá con nuestros colegas de trabajo. El lenguaje, como rasgo de la cultura humana, cambiará y evolucionará. La lengua hablada durante los años 40 no es la misma que la que hablamos hoy en día. No obstante, lo que es lo mismo es la manera en la que nos expresamos. Aunque es verdad que el léxico diario ha evolucionado y ya no existen ciertas frases idiomáticas, la pragmática ha sobrevivido. 

 Imagen de una mujer en actitud de escucha con atención / MARÍA CASABOONE

Imagen de una mujer en actitud de escucha con atención / MARÍA CASABOONE

¿Ha considerado usted alguna vez, por qué la conversación parece tan intrincada e incluso divertida? El significado que el hablante puede asignar a las palabras sin darse cuenta tiene la potencia de hacer o romper en segundos una amistad, por ejemplo. La elección de una palabra en vez de otra, el tono de voz elevado en vez de suave, o incluso el silencio, pueden decir más que miles de palabras juntas. Nosotros, los encargados de elegir las palabras, somos los únicos que les podemos dar significado y construir un diálogo que, nos demos cuenta de ello o no, crea múltiples niveles de comunicación.

Cabe considerar la importancia tanto de las palabras que decimos como las que no. Todo el mundo expresa otras connotaciones al conversar sin saberlo. Puede haber múltiples razones por las que esto ocurre: puede ser para conseguir algo del destinatario, para influir en el otro hablante o para insinuar algo sin decirlo explícitamente. Esto podría deberse al miedo, vergüenza, suspense o incertidumbre. En cualquier caso, lo cierto es que realmente hay varias conversaciones que están sucediendo al mismo tiempo. Lo más extraordinario es que nosotros, como seres humanos inteligentes, reconocemos estos niveles de conversación y también respondemos de manera que dé lugar a la insinuación de cambio. ¿Esto es ciertamente lo más milagroso de la lengua hablada?

La vida no es nunca lo que parece. Siempre hay algo más profundo que no se nota al principio, pero seguramente aflorará tarde o temprano. Lo mismo pasa con la comunicación; todo no es nunca lo que parece, porque siempre hay factores que determinan profunda subjetividad, provocando algo más, algo que nosotros asignamos a las palabras. Le sugiero a usted que nunca tome al pie de la letra lo que oye. Considere lo no dicho tan rico y merecedor como lo sí dicho, eso, sin duda, la hará la comunicación más enriquecedora

Esta información ha sido revisada por Elena Arbe. 

Ruadhán Harle

Nacido en Southen-on-Sea, Essex, Ruadhán estudia actualmente el grado de lenguas modernas (Español y Francés) con Traducción e Interpretación en UEA. En el futuro, a Ruadhán le gustaría trabajar como intérprete o traductor, de ahí que también estudie ruso como idioma optativo. Le gusta cantar, tocar la guitarra y le apasiona viajar y conocer otras culturas diferentes. Este es el segundo año que participa en La Taberna UEA.