El hombre enamorado de la traducción

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Don Bartlett ha traducido ya más de medio centenar de libros, no solo del noruego y del danés, también del alemán y del español. Pero no fue hasta los 50 años cuando descubrió esta vocación. Todo empezó tras terminar un máster en traducción literaria de la Universidad de East Anglia, en Norwich, la nueva capital inglesa de la literatura y de la escritura creativa. La entrevista se realiza en plena fase final de su último ejemplar, dos días antes de su cumpleaños, el 14 de febrero, el día de los enamorados.

ALFONSO HURTADO: ¿Cuando surge el amor por los idiomas nórdicos?
DON BARTLETT: Me fui de vacaciones con mis padres por los países nórdicos cuando era adolescente. A los 16 años viajé a dedo por Alemania y Dinamarca. Todo empezó allí. Viví, trabajé y estudié en Dinamarca durante cinco años. He vuelto a los países escandinavos muchas, muchas veces desde entonces. 

A.H: Para Knausgard su obra es un solo libro en varios tomos pero para su edición en inglés le pidieron que eligiera los títulos, que se han mantenido en las ediciones de otros idiomas, como el español. ¿Cómo fue ese proceso? 
D.B: Así es, el original en noruego no tiene títulos individuales de cada novela, sólo los números: Mi lucha I, II, III, etc. Los lectores noruegos identifican rápidamente el título con la obra de Hitler, una ironía con la que Karl Ove estaba describiendo su propia vida. Pero, en mi opinión, Mi lucha no tenía el mismo impacto y propuse nombrar a cada novela con títulos individuales.

Cada título me llegó por un camino distinto. Por ejemplo, mientras trabajaba con el quinto volumen de la serie, el título se me vino a la cabeza tarareando una canción de The Ink Spots, pioneros del rhythm and blues . La novela, Some rain must fall, tiene lugar en Bergen, donde llueve mucho y aquel día, junto al mar, caía un diluvio. El estribillo completo dice “en cada vida un poco de lluvia debe caer”, y coincide con que Karl Ove experimenta algunos altibajos durante estos años.Una metáfora del tiempo que me parece acertada. 

La segunda novela describe a un hombre que está perdidamente enamorado de una mujer, tanto es así que el dolor de su rechazo le lleva a hacerse cortes en la cara con trozos de vidrio. Tuve varias sugerencias para un título, pero no estaba contento con ninguna de ellas. Al final, el título se me ocurrió mientras estaba viendo un partido de cricket con mi editor. Me acordé de la novela de D. H. Lawrence Women in Love (1920) y pensé «¿por qué no un hombre enamorado?», algo que en ingles hasta ahora sonaba ridículo, pese a lo que ha cambiado la sociedad. Fue un éxito.

A.H: ¿Podría destacar algo de la cultura nórdica o de su lengua que no tenga una traducción fácil de entender para una persona
británica?
D.B: Larga explicación para todo. En una novela, la cuestión es encontrar una representación aceptable, fluida y que no moleste el ritmo de una oración. A veces en el proceso se pierde algo. Por ejemplo, el concepto en español «tomar churros» se podría traducir igual. Pero probablemente la experiencia se perdería, aunque el lector los haya visto alguna vez. Tal vez, agradecería comprender lo que sentiría un español expatriado al volver a sentir esa masa frita en aceite y recubierta de azúcar acariciando las zonas erógenas de su boca hasta emitir un dulce gemido. Los lectores llenan así el vacío de lo que no está a su alcance. 

Por supuesto, hay un montón de términos de comida en danés y noruego también. Un término que me provoca regularmente problemas es “pålæg”, una palabra común para cualquier cosa que puedes poner en el pan. No lo tenemos en inglés, así que como traductor tienes que encontrar una aproximación o hacer una elección. «¿Jamón?» 

Otro ejemplo sería al hablar del sistema educativo. Las escuelas aquí están organizados de manera diferente que en España y tenemos un vocabulario diferente para describir nuestros tipos de escuela, procedimientos, experiencias y tradiciones. Lo mismo ocurre para cada uno de los países escandinavos. En Noruega, al final de la secundaria, los estudiantes realizan una tradición llamada “Russ”. Se visten con monos rojos y están de fiesta un mes o así, dan vueltas por la ciudad con vehículos “bil” especialmente pintados y con música a todo volumen. Así que no es fácil encontrar una traducción ágil para "russebil", que transmita toda esta información.

A.H: ¿Qué influencia tiene la experiencia de vida sobre su trabajo?
D.B: No me puedo imaginar la traducción de una novela sin una amplia experiencia de la lengua y la cultura respectivamente. Sin duda, vivir
en estos países es esencial, para traducir tienes que entender el segundo idioma y la cultura
desde el interior para saber lo que estás describiendo y, a la vez, tienes que ver tu propia cultura desde el exterior para poder describirlo. Muchos de los problemas en la traducción provienen de las diferencias culturales.

A.H: ¿Cuál es su rutina ?
D.B: Yo trabajo de siete a la hora del almuerzo, salgo a correr, como, y luego trabajo desde Las dos hasta las cuatro o cinco. cada libro que toma alrededor de cinco o seis meses. Generalmente tengo los fines de semana libres, pero eso cambia cuando los plazos son difíciles. Un breve libro poético a menudo toma al mismo tiempo que uno largo no literario.

A.H: En este momento de tu vida ¿de qué te consideras un hombre enamorado? 
D.B: Sigo enamorándome de las mismas cosas de siempre.


Si le diesen a elegir....  en español

"Mi lectura en español es limitada, pero me habría encantado traducir a Montalbán o Alicia Giménez Bartlett. Me gustan sus libros, tanto como su apellido (sonríe). De momento, en español no tengo ningún proyecto, y ya hay un montón de traductores españoles más cualificados que yo."