Cuba y su pobre conexión al mundo


POR Joseph Bryant
REVISADO POR Eva Santa López

“No se encontraron redes WiFi” – una pesadilla inimaginable para los jóvenes del mundo occidental, pero una verdadera realidad para los adolescentes en la aislada isla de Cuba. No digo jóvenes porque quiera excluir a las generaciones mayores, sino porque son los que sufren más el subdesarrollo de la tecnología y de Internet, entre otras cosas en su país.

No es fácil acceder a Internet en Cuba, y de hecho es uno de los países menos conectados en el mundo y en 2014, solo el 30% de la población tenía acceso a Internet. Afortunadamente, al año siguiente, el país introdujo 35 puntos de wifi públicos por toda la isla. Se compran pequeñas tarjetas de una hora o 5 horas que cuestan 2CUC ($2) y 5CUC ($5) respectivamente. Hay que usar la tarjeta y acceder a Internet dentro de las inmediaciones del punto de wifi, que normalmente se encuentra en los parques o las plazas de la ciudad. Parece simple, ¿no? Pero teniendo en cuenta que Cuba tiene una población de 11,2 millones, de la cual un tercio (el 30%) son adolescentes, 35 puntos de wifi simplemente no son suficientes. Además, puedo hablar desde la experiencia cuando aseguro que este sistema tiene muchos defectos. Cuando estuve en Cuba en 2015 compré tarjetas que no funcionaban, Internet era muy lento y el uso en general me costó una pasta.  

Hoy en día, en el mundo occidental, la sociedad está dominada por la tecnología e Internet. Para los jóvenes, poder acceder a las redes sociales rápidamente no es un privilegio, sino una necesidad. Sin embargo, debido al pobre estado de su economía después de la caída de la Unión Soviética y el embargo de EEUU, la gente de Cuba se encuentra aislada y excluida en materia de acceso a Internet. Mientras tanto, 350 km al norte de la Habana, los jóvenes de Miami están tuiteando y snapchatteando sin la necesidad de salir de la comodidad de sus camas. De manera similar, 250 km al oeste, en Cancún, los Spring Breakers están preguntando a Siri si se puede morir de una resaca y los recién casados están subiendo fotos de su luna de miel a Facebook. De hecho, la mayoría de los países que rodean a Cuba tienen buenas conexiones a Internet, principalmente porque tienen también buenas relaciones con EEUU y pueden beneficiarse de su industria tecnológica bien desarrollada.

Aun así, no todo está tan mal y tiene aspectos positivos esta situación. Mientras daba una vuelta a lo largo de una de las pequeñas calles de la Habana Vieja, vi a varios chavales apiñados alrededor de un iPad, viendo un partido de fútbol de la Champions League. Dado que en Cuba solo existen 7 canales de televisión, era obvio que estaban transmitiendo ilegalmente el partido. A pesar de eso, este punto de wifi, fuera de un supermercado, les juntó para ver el partido, y eso nos muestra el aspecto positivo y sociable que tiene Internet en Cuba. En Inglaterra y Estados Unidos, los jóvenes ven las películas y los deportes ilegalmente transmitidos cada día sin la necesidad de invitar a amigos para verlos juntos. Aunque esta transmisión sea ilegal mundialmente, me parece mucho más justificada la actuación de los jóvenes cubanos que al menos usan la tecnología como excusa para reunirse.

Es más, gracias a la falta de Internet, los cubanos, de todas las edades, han adquirido otras destrezas y talentos. Por ejemplo casi todo el mundo sabe bailar, cantar o tocar un instrumento y desde pequeños, entre los niños se le da mucha importancia a la música. Además, los jóvenes prefieren el deporte y la educación, lo cual se ve en el hecho de que Cuba tiene uno de los niveles más altos de alfabetización de todo el Caribe. Sin la distracción cotidiana de los móviles, los jóvenes cubanos pueden concentrarse en su desarrollo personal. Tal vez deberíamos dejar de ver la falta de Internet en Cuba como un problema y en su lugar ver una oportunidad, un modelo que podríamos seguir en nuestros propios países. Eso es un resumen de la situación en Cuba hoy, en 2017 pero es imposible saber si será igual en el futuro. Gracias a las mejoras en las relaciones entre Cuba y EEUU, la isla ahora tiene la oportunidad de esforzarse en cambiar las condiciones del embargo que todavía existe y su vecino norteño podría ofrecer servicios de internet para cubrir toda la isla. A mi modo de ver, eso es lo que tiene que pasar si Cuba quiere sacar provecho de la demanda turística que está a punto de ocurrir gracias a la introducción de los primeros vuelos a la isla desde EEUU. La verdad es que los estadounidenses, como nosotros, dependen de Internet y las vacaciones no son una excepción. Por otro lado, Cuba podría decidir permanecer anticuada y seguir ofreciendo servicios de wifi limitados y lentos para no distraer a los ciudadanos de lo que vale más como la salud, la vida social y la educación. Pero tienen que entender que pronto habrá algunos jóvenes que dirán “¡ya basta! Quiero Snapchat, me voy a mudar a Miami”